sábado, 16 de julio de 2016

Palabras en el Acto de Instalación del Consejo Consultivo de Voluntad Popular (13/7/2016)


 
Asdrúbal Romero M
                                                                                                                

Voy a dedicar estas breves palabras a significar la relevancia de esta decisión de instalar un consejo consultivo, que hoy concreta Voluntad Popular a nivel de nuestro estado, Carabobo, con el respaldo unánime de la dirección nacional.


Parto de una premisa: Los partidos políticos son organizaciones esenciales para el buen funcionamiento de la democracia. Pudiera esto sonar a perogrullada, pero no debemos olvidar que en los tiempos agónicos de la Cuarta República, esta verdad fue puesta en entredicho. Surgió lo que se ha denominado la antipolítica, que para algunos connotados analistas fue la causa principal de todo ese complejo proceso político que desembocó en la trágica pesadilla que estamos viviendo. De aquellos barros estos lodos, se dice. Sin ánimo de profundizar en un debate interminable, a grosso modo se pudiera admitir la validez de tal criterio, repito el de que la antipolítica fuese uno de los revulsivos de lo que nos ha traído hasta este doloroso estado de complicada resolución. No obstante, no podemos dejar de señalar que los partidos de esa época contribuyeron  a que un cúmulo de emociones de disgusto y rechazo se fueran sedimentando, con el transcurrir del tiempo, hasta convertirse en el sentimiento de la antipolítica.


Contribuyeron los partidos en la medida que se fueron desconectando de la sociedad civil, perdieron contacto con la realidad y, por ende, se fue debilitando la identificación de los “espectadores representados” con los “actores representantes”,  hasta entrar así en una profunda crisis de representación. Traigo a colación  este rasgo incontrovertible de esa etapa política de transición, porque en este sencillo acto que celebramos en la mañana de hoy, Voluntad Popular, el cual es uno de los partidos emergentes que apunta, con mayor fuerza, a ejercer un rol protagónico en la construcción de un brillante futuro para la democracia en este país, Voluntad Popular concreta hoy una decisión consistente con su idea originaria de constituirse en un partido abierto a los influjos de la sociedad civil y, en tal sentido, ir construyendo puentes sólidos de conexión con los diversos sectores que la conforman.

Con esta decisión, Voluntad Popular evidencia su vocación de convertirse en un partido político moderno y pertinente para la democracia funcional que debemos reconstruir en esta Venezuela, tan devastada en todos los sentidos. Necesitamos de partidos que cumplan, verazmente, ese desiderátum teórico de constituirse en organizaciones esenciales para el buen funcionamiento de la democracia. Voluntad Popular asume el reto y la necesidad, de cara a ese cometido, de ir avanzando, estratégicamente, en el establecimiento de canales de comunicación bidireccional con la sociedad civil tal como el que hoy estamos activando. De continuar en esta línea, le auguramos a Voluntad Popular ese brillante futuro por el cual todos debemos apostar.


Para un observador como uno de la dinámica política en el país, no sería justo, ni equilibrado, desconocer el esfuerzo que vienen haciendo los partidos emergentes para hacer sentir su presencia, en el ámbito de comunidades pertenecientes a los sectores sociales más desprotegidos y vulnerables. Ese aleccionador contacto con la realidad ha servido para ir reduciendo la brecha, por tanto tiempo abierta, entre las organizaciones políticas y el pueblo. Es un trabajo de conexión con logros visibles, prioritario en estos tiempos turbulentos en los que se tiene la impresión de que casi todo el trabajo está por hacer y contamos con poco tiempo para hacerlo. Es un trabajo absorbente, demandante de ingentes recursos, de urgencias siempre presentes, pero que los partidos deben ser lo suficientemente inteligentes, en su gestión organizacional, para comprender que su accionar político no puede reducirse sólo a eso. Existen otros niveles de articulación con la sociedad civil que deben ser atendidos, para los cuales hay que extraer tiempo de donde no haya.


Voluntad Popular da muestras hoy de haberlo comprendido. Porque de lo que se trata este acto es de la instalación de un puente de conexión con otro sector importante de la sociedad civil. Son muy pocos los partidos, es una afirmación casi eufemística para no decir que ninguno, son muy pocos los partidos que asumen la necesidad de contar con un grupo  de pensamiento permanente: que abastezca al partido de ideas; que nutra su debate interno y produzca insumos para la producción de la plataforma de sus candidatos.


Vale aclarar que utilizo la palabra plataforma en una acepción bien amplia, para englobar en ella: Uno, política comunicacional alineada con una estructura de valores y una línea de pensamiento del partido que deben ser explicitadas; dos, propuestas programáticas que no se queden en meros enunciados de objetivos sino que planteen opciones de políticas públicas y, tres, la formación necesaria de quienes se van a dedicar a hacer el trabajo político en nombre del partido y sus candidatos. Señalo tres de los productos más importantes, sin desmedro de algún otro que pudiere surgir. 

De esto se trata la instalación de este Consejo Consultivo.


Es un grupo externo, en el sentido de que no está conformado por miembros adscritos a la militancia del partido. Si se puede hablar de algún tipo de militancia, cabe decir que todos militamos, fervientemente, en la idea de producir un cambio sustentable en la forma como se ha venido gobernando al país. Provenimos de la sociedad civil, algunos del sector empresarial, otros de la Academia. ¿Qué nos une?


¿Qué nos une? Si alguna cosa buena ha producido esta crisis, este devenir continuado hacia el desastre, es el hecho que muchos integrantes de esa sociedad civil que, anteriormente, se mantenían un tanto apartados de la realidad interna de los partidos políticos y de las luchas por el poder, han venido, en número progresivamente creciente, manifestando el interés de participar en el proceso político que pueda producir el cambio de rumbo,  que saque al país de esta ruta segura hacia el precipicio. Los que provenimos de la Academia, por ejemplo, y me disculpan los compañeros del consejo consultivo de que por un momento hable de un sector en particular, siendo este del que puedo hablar con mayor propiedad habida cuenta de mi experiencia personal, los que provenimos de la Academia, de no ser por esta profunda crisis, quizás continuásemos enclaustrados en el mundo de los libros, las ideas y de las elucubraciones teóricas. Lo que ha logrado la incubación de esta dantesca realidad, en la cual, por cierto, a la Academia se le ha tratado como si fuese una piñata en fiesta de rapaces carajitos, es que muchos hayamos internalizado la necesidad de enfocarnos en nuestros estudios, investigaciones y pensamientos hacia el objetivo de coadyuvar en la construcción del Hecho Político conducente al cambio necesario en el país. Estoy seguro que los compañeros del mundo empresarial pudieran dar fe de un proceso similar de transformación personal.



Ese creciente interés a nivel individual de participar, se ha manifestado a través del número también creciente de organización de grupos y actividades con la finalidad de la discusión de temas políticos. La Política, sin ser miembros militantes de un partido, se ha convertido en parte sustancial de nuestras vidas. A todos los que me acompañan en la conformación de este consejo consultivo les he conocido en un continuado compartir a través de ya varios años en este tipo de actividades: los coffee& politics del Observatorio Venezolano de las Autonomías, los talleres del Tren, las reuniones con las cámaras empresariales, del Grupo Pensamiento Universitario, de la Asociación de Articulistas de Carabobo, de la representación regional del Movimiento Independiente Democrático (MID) con su Proyecto País Venezuela Vía Constituyente etc. Algunos escribimos regularmente para la prensa regional, otros lo hacemos para blogs políticos que a punta de regularidad y calidad en el tratamiento de los temas se han ganado un reconocido espacio en la blogosfera política del país.



Nos hemos hecho compañeros en el frecuente compartir de nuestras inquietudes y de una angustia siempre presente: ¿Cómo contribuimos? ¿Cómo articulamos nuestro accionar con el de los partidos que integran la Mesa de la Unidad Democrática? Debo decir que también compartimos una cierta inclinación de simpatía hacia Voluntad Popular y hacia su líder, Leopoldo López, por esa visión anticipada que tuvo, y que algunos compartimos en su momento, del comportamiento dinámico exponencial que llevaría esta crisis hacia las dimensiones explosivas que estamos sufriendo. Qué duda puede caber, ahora, de que debimos habérsela ahorrado al país. Hemos arribado adonde nunca debimos haber arribado. Esa cualidad de visionario de Leopoldo López debe ser reivindicada.



Debo decir también, en consecuencia, que Eli Yépez como scout reclutador de este grupo de voluntades demostró sus habilidades de buen ojeador, aunque este reconocimiento lleve implícito un auto elogio del grupo.  También algunos de nosotros con el transcurrir del tiempo nos hemos convertidos en buenos sondeadores de  intenciones. Hemos percibido en las conversaciones realizadas con los personeros de Voluntad Popular que tienen la responsabilidad de su coordinación a nivel regional, con el Alcalde Alejandro Feo La Cruz, Reinaldo Marrero, Julio Castillo y Eli Yépez, la genuina admisión de la necesidad que tiene el partido de nutrirse de puntos de vista alternativos que el Consejo Consultivo, partiendo de las experiencias en el mundo empresarial y de las tesis provenientes de diversos campos del conocimiento, le puede aportar. Hemos percibido un estado de conciencia en ellos de la necesidad de sustraerse de la gerencia de lo urgente, para darse el tiempo para preparar al partido de cara al desafío de una nueva Venezuela.



Estamos participando en este acto porque creemos en la sana intención por parte de Voluntad Popular de construir una alianza ganar- ganar, que va más allá de satisfacer la demanda de participación política de un sector, un tanto inquieto debo admitir, de la sociedad civil, el cual es un propósito loable en sí mismo. Se trata, además, del logro de un objetivo superior, como lo es el fortalecimiento del partido, mediante el trabajo mancomunado con este grupo de pensamiento permanente que hoy se integra bajo la forma de consejo consultivo.



Le pedimos a Voluntad Popular que no nos trate como un grupo aislado dentro de una vitrina de cristal. Hemos solicitado involucrarnos en la dinámica rutinaria  del tratamiento de los problemas que preocupan al partido, porque estamos convencidos que de esa palpación continuada de sus ritmos internos y sus dolencias, emergerán múltiples oportunidades para ser pertinentes, para aportar enfoques alternativos, novedosos métodos de análisis y, sobre todo, ese escrutinio de los procesos desde una mirada externa, que tanta falta le hace a los partidos cuando se encuentran en una fase crítica de crecimiento y, además, inmersos en un contexto temporal de quiebre total, de ruptura de paradigmas, de cambio de ciclo. Me explico: de esta profunda crisis que estamos viviendo deberá emerger una Venezuela radicalmente distinta. No sólo se trata de cambiar el modelo rentista, sino de cambiar la forma como pensamos los ciudadanos de este país. Habrá que cambiar el cerebro económico de los venezolanos, y el cerebro social, y el cerebro político. Deberá emerger una Nueva Política y Voluntad Popular debe prepararse para ser un partido de esa nueva política y administrarse los valores anticuerpos que le hagan resistente a la contaminación con los vicios de la vieja política.  Por todo esto, es que hemos aceptado ser consultores, no en modo pasivo, como en un cuadro de supuestos sabios que figure en algún lugar del organigrama del partido cuando algunos ya estamos muy viejos para la gracia, me disculpan los jóvenes compañeros. Aspiramos a más, queremos realmente aportar, queremos ser intensivamente consultados.



Si de alguna vitrina de cristal tendríamos que hablar, es de la vitrina en la que, a partir de hoy, se colocan Voluntad Popular y este consejo consultivo. Hoy arrancamos una experiencia pionera en el país, hasta donde mi memoria alcanza, por ello otros grupos y partidos van a estar pendientes de sus resultados. De parte nuestra queda, del partido y de quienes hoy asumimos el compromiso de trabajar en este consejo consultivo, el que se produzcan resultados positivos, porque sólo a través de ellos podremos constituirnos en ejemplo para los demás. Por cierto, en un ejemplo que sería muy sano para el desarrollo de la nueva política en este país. Es lo que puedo decir, en nombre de mis compañeros del consejo consultivo que hoy se instala. Las palabras corren el riesgo de dejarse llevar por el viento, dediquémonos pues, desde ya, a trabajar por un mejor Carabobo y  por una mejor Venezuela.


1 comentario:

Unknown dijo...

Excelente discurso, y creo que válido para cualquier partido político que se perciba como tal en las actuales circunstancias históricas y sociales. 👍