domingo, 30 de septiembre de 2012

Un olvido inexcusable


Miguel A. Megias Ascanio
Esta semana tuvimos el privilegio de asistir a la reinauguración de la sala de Cine Arte Patio Trigal. Allí concurrimos muchos de los amantes del cine: autoridades, profesores, estudiantes, empleados y público interesado. Se proyectó una magnífica película, que reseñamos la semana pasada, Tiempos de dictadura, creación del cineasta venezolano Carlos Oteyza, también presente en el acto.

Como no podía ser de otro modo, la rectora de la Universidad de Carabobo, nos dio en su presentación las palabras iniciales acerca de su compromiso, y el de todas las autoridades electas, en reabrir esta importante ventana de la cultura y el entretenimiento que es el séptimo arte. Seguidamente, se proyectó la película que despertó, en varias ocasiones, los aplausos. Al concluir, un público emocionado repetía para si y para los más cercanos: nunca más un gobierno autócrata; nunca más un militar presidente.

Más no todo fue celebración y aplausos. Algunos de los asistentes sentimos tristeza por la ausencia, la gran ausencia de quien durante casi 40 años fuera el promotor, el ideólogo del cine como expresión de arte en Carabobo. Sentimos la no presencia de quien se dedicó con pasión al quehacer del cine de arte como una entrega cotidiana; de quien luchó durante años por un presupuesto justo. De quien logró convencer al Congreso Nacional para que se le asignaran los recursos para adquirir el local donde ha funcionado desde 1991. De quien fue el gestor, el propulsor, el hacedor del cinearte en nuestra ciudad de Valencia. El gran ausente, amigos, fue el ingeniero profesor Daniel Labarca. No tanto porque no concurriera al acto sino porque no se le nombró. Se ignoró su nombre y su trayectoria, no sabemos si adrede o por error. Se ignoró que el verdadero padre del cinearte en la Universidad de Carabobo fue él, principalmente, y que la labor de las autoridades que para el momento le apoyaron en el proyecto fueron meramente acompañantes, figuras de reparto, de tan magnífico proyecto.

El cinearte en Valencia tiene una historia. Y esa historia tiene un actor principal: Daniel Labarca, quien la protagonizó durante cuatro largas décadas. Porque antes de que existiera la sala de este cine, en Patio Trigal, hubo proyecciones en diversos puntos de la ciudad. Recuerdo con nostalgia, el cine Díaz Moreno, donde vi plasmados sus primeros esfuerzos por crear un club de cine selecto, como se le llamaba entonces. Y después en otras salas: la de la placita del Viñedo, la del teatro Guaparo, la del Cinema Alfa… La sala de cine en el centro comercial Patio Trigal fue la concreción final de un proyecto de larga data.

¿Cómo pudo pasarse por alto su nombre, su trayectoria, su andadura en el cine? Para nosotros, es algo inexplicable. Me dijo una autoridad, cuyo nombre omito por cortesía, “Esto se arreglará, ese error se corregirá, tu verás”. Y me pregunto, ¿cómo puede esto corregirse? ¿Será que se repetirá el acto? Cosas veredes, Sancho…

Como desagravio, proponemos que de aquí en adelante, oficialmente, la sala de cine sea conocida no como Cine Arte Patio Trigal sino como “Sala de Cine Arte Daniel Labarca”. A quienes compete adelantar esta idea, si la acogen, les felicitaré. Y si no, como se suele decir en todos los actos oficiales, “se los demandaré”.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Miguelin.
Apoyo 10000000% tus comentarios.De ahora en adelante y para mi, sera la sala de "Cine Arte Daniel Labarca". Excelente!!!!!!!Te felicito de todo corazón.
Sé lo que es eso...A mi me sucedió algo similar
con la Radio/TV ..A la inauguracion de la radio/uc ni me mencionaron y ni siquiera tuvieron la cortecia de invitarme al acto...
Pero bueno..No importa.
Lo mas importante para mi es que esta semilla floreció y es una realidad hermosa y gigante. Esta es mi mayor satisfacción y premio.
Un gran abrazo, mi querido amigo Miguelin.
A

La Braga Azul dijo...

No pude asistir al reestreno de la sala por estar ausente de la ciudad, pero si fueron las cosas como las relata Miguel, y no tengo motivos para dudar, estoy de acuerdo con el reclamo que hace. Tampoco me extraña tanto que así ocurriera ya que es algo que en muchas ocasiones se ha repetido en la Universidad.
No sé si será poniéndole su nombre a la sala, o de alguna otra manera, como se podrá reivindicar el nombre de Daniel, pero la verdad es que la Universidad y todos nosotros, amantes del cine y de la cultura en general,tenemos una deuda con él. Particularmente, y como no tengo ningún elemento de poder en mis manos, lo que puedo hacer en este momento es expresarle mis agradecimientos por las orientaciones que siempre me dio, tanto en la programción de la sala, como a título personal, y por los momentos de goce que tal programación me produjo.

Anónimo dijo...

Cuando Valencia abrio su cinearte en patio trigal los amantes del buen cine nos sentimos agradecidos por la iniciativa universitaria de Daniel Labarca, que permitia a los mas jovenes poder apreciar el verdadero arte que se pude generar a traves de la imagen cargada de contenido. Este espacio fue un hito en la agitada ciudadad siempre avida de propuestas originales. Gracias Daniel por los hermosos momentos que pudimos vivir en ese espacio!!