domingo, 12 de julio de 2015

Grecia y nosotros.


SIMON GARCIA.

A veces, los asuntos políticos no tienen, como un partido de beisbol o de futbol, resultados claros. En estos, el score priva sobre las informaciones, opiniones y juicios que se tengan sobre las carreras o los goles hechos. 

Pero en política lo que se piensa de un suceso es un hecho. El triunfo del NO en Grecia será valorado en el cauce de las creencias previas y alargará la polémica entre quienes cierran el tema condenando a los griegos por flojos y los que sostienen que la línea inflexible de los cobradores está alimentando la crisis y bloqueando un nuevo tipo de solución. 

La pregunta del referendo pidió al pueblo decidir si se aceptaban o no las condiciones del acuerdo presentado por el BCE y el FMI el 25/6/ de 2015. No es casual que el gobierno haya obtenido un respaldo del 60%, ganando 20 puntos respecto a su elección en enero. La definición de las condiciones de pago son determinantes para abrir o cerrar posibilidades de conciliar el pago de los préstamos europeos con la reafirmación de un proceso de reconstrucción de la economía que ya había comenzado. 

Los griegos piden una luz, saben que no pueden aspirar a una ventana. Quieren pagar sin que se les desborde un desempleo situado en 26%, recuperando el crecimiento del PIB o sin ser obligados a desmantelar la salud pública, que en el 2014 recibió 650 millones de Euros y en el primer semestre del 2015 apenas 40 millones. 

Según estimaciones del FMI se esperaba un crecimiento económico de 2.5 % para el 2015 y un superávit de más de 4 puntos del PIB en el presupuesto primario. La reducción del gasto corriente ha sido de un 20%, suficiente para desmentir la campaña de que los griegos no hacen nada por ajustarse a la situación. 

En Grecia ganó la petición de aplicar un plan de ajustes con los menores daños posibles a la población. Ahora con esos resultados en la mano Alexis Zipra podrá renegociar el “lo tomas o lo dejas” con el que los acreedores patearon la mesa. También podrá adoptar medidas que redistribuyan y escalen los costos de la crisis de un modo que los sectores más vulnerables no sean los que se traguen todo el purgante. 

Es difícil valorar, desde tan lejos, si en estos primeros meses de gobierno Alexis Tsipra ha manejado la crisis con responsabilidad. Muchos, probablemente con más informaciones y conocimientos, afirman desde acá que no. Detrás de esa opinión mayoritaria, apoyando la línea dura de Merkel, pareciera proyectarse una identificación entre Chávez y Tsipra, por lo que el rechazo al primero se traslada automáticamente al segundo. 

La posición tiene un punto interesante: el rechazo, casi emocional, al populismo. Pero tiene la preocupante derivación de reponer ideológicamente la vieja divisoria entre izquierda y derecha, que en la vida real Zyriza no está encarnando. Bastaría citar que el acuerdo del Congreso griego, después del triunfo del domingo, fue firmado por todos los partidos menos por los neonazis y los comunistas. 

Los antiguos griegos nos enseñaron a perder el miedo a formular preguntas y dieron muchos aportes a la civilización occidental, además del aceite de oliva. Estos de ahora, me suscitan una duda, ¿Estaremos nosotros siendo víctimas de un alejamiento de posiciones progresistas y avanzadas sólo porque las consideramos temas de los cuales el chavismo se ha apropiado? 

2 comentarios:

Gustavo dijo...

A escasas horas del referendum Griego, ya el gobierno está echando atrás precipitadamente. Y ahora on menos solidez en sus planteamientos.
El párrafo final del artículo de Simón es bastante guabinoso.

Pedro Pérez dijo...

No lo creo. La interrogante que formula Simón me parece apropiada. El "anti chavismo" ha oscurecido un cabal entendimiento de la crisis griega y sus repercusiones, no tan solo en Europa, sino tambien en estas tierras.