domingo, 19 de agosto de 2012

Gana quien cuente la mejor historia



Prof. Asdrúbal Romero M.

Hace aproximadamente un mes se colgó en YouTube el video La Historia de Inés. Al día de hoy lo han visto 351 personas. Un esfuerzo aparentemente perdido a la luz de las expectativas de quienes participamos en su producción. ¿Qué fue lo que nos motivó? Creo que bien vale la pena documentar para la microhistoria de esta campaña, la respuesta a esta interrogante; y esa es la razón de estas líneas.



La Historia de Inés es un vídeo de casi dos minutos que apela al uso del “storytelling” (cuentacuentos) como herramienta de marketing político. Como reiteradamente lo dice mi buen amigo, Nelson Acosta, unas elecciones las gana quien cuente el mejor relato. Si revisamos la historia política de este país en las dos últimas décadas, Chávez es el actor político que ha venido contando el mejor relato. De hecho, se las ha ingeniado para envolver a una mayoría de venezolanos con él. Y aunque en esta campaña su poder encantador luce debilitado –aún no nos atrevemos a predecir en cuánto-, todavía sus asesores de campaña siguen apelando al storytelling.



Quizás el mejor ejemplo sea el del video en el que su personaje central, y voz narradora, Andrés Antonio Ospino nos habla de su pobre vida “hasta que llegó el bolívar este” y aparece la foto de Chávez. Luego, nos enseña su paraíso, un apartamento muy bien equipado, logro de la Misión Vivienda, para finalizar, acompañado de una catajarria de hijos, diciéndonos que después de Dios, está su “Comandante”. Este sencillo video tuvo un significativo impacto comunicacional, a juzgar por la cantidad de gente que lo comentaba y la difusión que obtuvo el mensaje central: "Después de Dios…" –no lo voy a repetir no vaya a ser que me lo termine creyendo…

El vídeo en cuestión es una magnífica lección de buen storytelling. Por supuesto, un receptor de ese mensaje con mediana formación se dará cuenta de la implícita manipulación que él conlleva. Se nos habla de una especie de Kino: por cada familia objeto de un premio casi setenta familias seguirán viviendo el drama de no tener una vivienda digna. Supongo que eso poco importa a los productores del video promocional de su candidato, su objetivo es seguir alimentando la esperanza en esos pobres de que el Comandante algún día los pondrá a vivir en un apartamento tan bonito como ese. Con él fuera de la Presidencia, ya no habrá posibilidad. Cuando la verdad es que, de seguir en la Presidencia, la relación entre los que no obtienen el premio y los pocos que sí lo obtienen se irá incrementando a un ritmo escandaloso. Pero, como dice el refrán: de esperanzas también se vive. Y ese tipo de vídeo sigue surtiendo su efecto, a juzgar por lo que me dicen jóvenes activistas que se han abocado a trabajar en las zonas más humildes. 

Me contaba una señora, toda consternada, que un anciano en la Plaza Bolívar de un pueblo del occidente de Carabobo, le reafirmaba que volvería a votar por Chávez a pesar de reconocer que las cosas no iban bien en el país. Después de su esfuerzo argumental por varios minutos, el viejito le insistía que él sabía que Chávez le daría su casita. Él también quiere ser protagonista de una de “esas tantas historias con final feliz” –así termina el video de Andrés Ospino.

¿Cómo contrarrestar mediáticamente ese tipo de mensajes vendedores de esperanzas? Esta fue la discusión que se planteó a nivel del Grupo de Comunicación Política del Comando Venezuela en Carabobo. Nos instalamos como una comisión más de las múltiples que fueron integradas a objeto de analizar y carabobeñizar el programa de gobierno de Henrique Capriles, un esfuerzo coordinado por el ex rector Ricardo Maldonado y Manuel Barreto. Pero nuestro objetivo fue elegido por nosotros mismos y era un tanto heterodoxo: analizar la campaña comunicacional, tratar de enriquecerla con un toque de diversidad local y, de ser posible, canalizar sugerencias hacia el Comando Central.

Una conclusión inicial fue que la campaña de Capriles se basaba más en lo racional que en lo emocional, al centrarse en la presentación de propuestas programáticas. No bastaba con eso, había que llegarle al corazón de la gente. El storytelling no estaba siendo usado con efectividad. Habían aparecido en televisión algunos videos en los que madres procesadoras de alimentos de una institución educativa en el estado Miranda en uno, jóvenes también mirandinos capacitándose para la microconstrucción en otro, etc., pretendían competir con Andrés Ospino vendiendo historias con final feliz.

Nuestra lectura: Capriles, partiendo de su experiencia como gobernador de estado, deseaba ponerse a la misma altura de Chávez en una competencia de éxitos vs éxitos. En opinión de varios de los miembros del grupo: ¡esto era, según ellos, un craso error!

Siempre ha resultado efectivo y, perfectamente legítimo que en la confrontación electoral donde una opción política pretende desalojar a otra que detenta el poder, la primera se aproveche de los fracasos en la gestión de gobierno de la segunda. Recordemos aquel video, un clásico de la comunicación política, en el que Luis Herrera Campins (1978) cierra con las preguntas: ¿Es esto lo que tú quieres que continúe? ¿Es esto correcto? En el inicio se presentaba a la recordada Carlota Flores con Aleida Josefina colgando de su brazo refiriéndose al engaño de Caucagüita. Aquel video resultó ser un revulsivo de esa campaña (que el después electo Presidente iba perdiendo). La Carlota fue una narradora efectiva, al igual que Ospino, pero de una historia del fracaso. Presentamos a continuación ese vídeo (tiene algunos defectos de sonido, pero igual sirve para ilustrar nuestro punto de vista). Tómese en cuenta que este vídeo fue publicado en 1978, hace ya 32 años.




Siendo éste un gobierno que lo ha hecho tan requetemal ¿Cómo es que una campaña comunicacional del candidato de la oposición no va a tratar de desmontar ese storytelling de la felicidad? ¿Acaso no existen infinitas anécdotas de la cotidianidad que vive el venezolano para integrar a nuestra campaña un cuento del estruendoso fracaso de este régimen? He aquí la tesis principal que sustentó nuestra idea de hacer un video piloto que ilustrara el “storytelling del fracaso”. Se plantearon varias ideas: un vídeo sobre el fracaso de la centralización del puerto de Puerto Cabello, pero su alcance era muy regional y requería de más recursos de producción; otro sobre la corrupción desmedida en los Consejos Comunales, Al final nos decantamos por uno que estuviera más articulado al relato del progreso que es el eje principal de la campaña de Capriles.

En La Historia de Inés se trata de cómo las posibilidades de progreso individual se han venido extinguiendo en este país. Se basa en una historia de Nelson Acosta, a la cual yo le imprimí el toque narrativo para convertirla en guión. Luego, la Lic. Rosalecia Pascazi, asumió la preparación del guión técnico y la producción del video, contando con el apoyo detrás de cámara de Ricardo Caputo. Mucha otra gente colaboró pero no los voy a mencionar para no hacerme cansón, excepto a nuestra improvisada actriz, Eucaris, que lo hizo muy bien para ser su primera experiencia. Estamos conscientes que el video tiene detalles de producción y de casting que pudieron ser mejorados, consecuencia de la rapidez y escasez de recursos con los que trabajamos. Después de todo, lo que pretendíamos era producir un video piloto que ilustrara en vivo la tesis que queríamos trasmitir. También es cierto que el video tiene más pegada con espectadores de clase media, porque la protagonista, siendo de origen humilde, ya logró posicionarse como un miembro de clase media que nos habla de cómo su historia de progreso, sus hijos, con mejor acceso a educación y recursos económicos, ya no podrán repetir. Esta es una crítica valedera que aceptamos. Al parecer es verdad que a vastos sectores de este país le es totalmente indiferente lo que padezcan los “riquitos” de clase media. Así nos han dividido. 

En todo caso: la posibilidad de hacer un storytelling dirigida a los sectores populares es perfectamente factible, sólo requiere de una efectiva investigación de campo. Ya no creemos que se haga, pues el tiempo se agota. Afortunadamente, la campaña de Capriles ha dado un giro muy positivo. Su penetración casa por casa, en el patio del otro, se ha convertido en un fenómeno mediático que bien compensa la ausencia de storytelling en su campaña y de entusiasmo y creatividad en el ámbito de muchos comandos regionales.

¿Podrá mantenerse en la cresta de la ola sólo con eso o requerirá de un mayor giro emocional hacia el final de su campaña?

Como punto final de este análisis sobre el storytelling, volvemos a colocar el excelente corto sobre las "pastillas para el dolor ajeno", que publicáramos hace dos semanas.


4 comentarios:

Anónimo dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con Asdrúbal en lo que dice sobre el story-telling. Nunca había pensado sobre esa posibilidad, pero ahora me parece fundamental. Ojalá haya tiempo todavía de filmar mas cortometrajes como el de Nelson y Asdrúbal. Felicitaciones, Ramón Viggiani.

Anónimo dijo...

Felicidades profe...imposible mas clara y sencilla explicación sobre el storytelling y su influencia. Eva Monagas.

Anónimo dijo...

El video de Inés es el primer video de la oposición con una verdadera carga emocional, muy bueno.

Per Kurowski dijo...

El “storytelling que me gustaría ver es aquel donde un BMW se acerca a una gasolinera y un parecido al cacique de turno le regala 50 dolares para ayudarlo llenar su tanque y luego una información que en ese tipo de regalos de gasolina, el cacique de turno emplea mas recursos que en todas las demas misiones juntas.