lunes, 27 de agosto de 2012

En Guayana la clase obrera no fue al paraiso



No hay duda: salieron respondones los obreros de las industrias básicas de Guayana. Un acto organizado  en una zona de seguridad y alejada  de los  centros poblados, (Caruachi), fuertemente custodiada a la cual solo tuvieron acceso los trabajadores seleccionados por las autoridades escenificó la ruptura del comandante con la fuerza laboral de la región. Una reseña periodística describe lo allí sucedido: “No pocos trabajadores gritando y pidiendo contratos colectivos, abandonaban el acto, mucho antes del “corte” de la cadena. Las cámaras evitaban enfocarlos. Maduro los regañaba a gritos. El personal de seguridad les advertía que “el que salga no entra de nuevo”. Demasiado tiempo aguantando y demasiados motivos de reclamo. Se hizo incontenible.
Esta actitud rebelde tiene sus antecedentes. Mencionemos dos: la derrota que los trabajadores de Ferrominera le propinaron al gobierno y el extraordinario acto popular organizado por Henrique Capriles en Ciudad Bolívar.
Definitivamente, el socialismo del Siglo XXI no cuenta con el respaldo de los trabajadores de las industrias básicas de Guayana. El incumplimiento de las promesas, aunado a la orden presidencial de prohibir los contratos colectivos; la pretensión de eliminar conquistas como los HCM, subsidios escolares, aportes a viviendas y la descalificación de los trabajadores al llamarlos “privilegiados que quieren vivir como los ricos” selló el distanciamiento de este núcleo  con el llamado socialismo del Siglo XXI.
En 1971, Elio Pietri dirigió una excelente película denominada “La classe operaia va in paradiso”. Protagonizada por  Gian Maria Volontè. La narración transcurre en una fábrica e intenta analizar las relaciones que se establecen entre el hombre y la máquina, el sindicato y la nueva izquierda, las protestas estudiantiles y las luchas obreras. El desenlace final es altamente alegórico: el protagonista Lulu (Gian María Volontè) delira con la existencia de un muro que debe derribar, detrás del cual se encuentra el paraíso de la clase obrera.
Bien: tomemos esta última metáfora. Así pues, en Guayana se inició el derrumbe del muro socialista del siglo XXI. Su desplome abre camino al proceso democratizador de las estructuras de poder del sindicalismo guayanés y del país.
En Caruachi, en la Guayana venezolana, en el corazón del mayor centro obrero del país, se demostró que el socialismo de Siglo XXI no conduce a los trabajadores al paraíso.

Chávez durante la cadena nacional suspendida en Guayana

No hay comentarios: