sábado, 10 de diciembre de 2016

¿Tiene la oposición democrática capacidad para generar una crisis que obligue al gobierno a dimitir?



Nelson Acosta Espinoza
Bien, amigos lectores, voy a iniciar esta columna con una afirmación que probablemente no será del gusto de muchas de las personas que tienen a bien leer a este escribidor. Es probable, tal como se están desarrollando los acontecimientos políticos, que el Presidente Maduro pueda arribar al término de su período presidencial. Y, ello pudiera ser así, debido a una errónea concepción estratégica esgrimida por sectores de la dirigencia opositora. ¿Cómo interpretar esta afirmación? ¿Qué significado atribuirle en el marco de los últimos acontecimientos políticos? ¿Es la MUD, de ser cierta esta apreciación, la única responsable?


Bien voy a intentar dar respuestas a estas interrogantes. Una advertencia. Me guía la sana intención de contribuir, en lo posible, a despejar el horizonte político y agregar unas reflexiones que puedan ser útiles para el debate político en ciernes.


Una primera hipótesis, pudiera ser ésta: la muerte de Chávez traería como consecuencia la caída del chavismo y, con ello, se facilitaría el desplazamiento o salida del poder del socialismo del siglo XXI. Esta idea inspiró algunas de las propuestas diseñadas por la oposición, en particular, la denominada “la salida”. Se esperaba que la combinación de crisis económica y ausencia de liderazgo gubernamental fueran ingredientes suficientes para provocar un movimiento de masas que subvirtiera las bases del régimen. A pesar de las protestas en las principales ciudades del país los objetivos planteados no pudieron alcanzarse. Conspiró contra esta táctica la falta de unidad, su poco engarce con sectores populares y la ausencia de apoyo institucional de la MUD.


La otra alternativa diseñada por un parte de la oposición fue la del referéndum revocatorio. Esta “salida”, de índole institucional, se encuentra consagrada en la actual constitución. Es importante resaltar, lo que a su inicio fue una iniciativa partidista, posteriormente se transformó en un sentimiento ciudadano que abarcó a todos los sectores de la población. Desafortunadamente la dirigencia opositora no supo o no pudo defender esta opción en la calle. El gobierno, por su parte, diseño su apuesta política en dos fases. Primero, anuló el referéndum con una sentencia de naturaleza penal asumida por el CNE y, segundo, mediante una estrategia “transformista”, cooptó parte de la dirigencia opositora en una mesa de negociación que, hasta el día de hoy, no ha producido mayores resultados.


Bien, es el momento de formular una pregunta de naturaleza estratégica. ¿Tiene la oposición democrática capacidad para generar una crisis que obligue al gobierno a dimitir? No es tarea fácil dar respuesta a esta interrogante. En el mundo político lo imprevisible siempre está a la orden del día. En este sentido esta opción se encuentra dentro de las posibilidades a corto plazo. Sin embargo, de permanecer invariable las actuales circunstancias políticas resulta improbable. Se requeriría, de parte de la dirección política opositora, la formulación de una estrategia discursiva diseñada para engarzar con los sentimientos y necesidades de la población. Y, desafortunadamente esta opción, por ahora, no ha sido formulada.


Queda, entonces, la agenda electoral regional y municipal. La MUD, en consecuencia,  está en la obligación de reorganizarse para enfrentar estos retos electorales. Es importante, entonces, dotar a estos comicios de una significación nacional. Suerte de plebiscito donde se juzgaría al chavismo y sus políticas. Para lograr este cometido es vital sortear la desviación electoralista carente de propuestas políticas.


Hasta aquí este apretado y esquemático resumen de algunas de las opciones políticas que se  encuentran a la mano de la oposición. Desde luego, todas ellas han de requerir de un arduo trabajo político con la gente. Un compromiso que trascienda a los militantes y que esté en capacidad de interpretar las necesidades de la población. El tema no es exclusivamente electoral, es político y, en consecuencia, es imperativo del diseño de una propuesta que permita ir al encuentro de los venezolanos y sus necesidades.


En relación a la interrogante inicial: ¿tiene la oposición capacidad para generar una crisis que obligue al gobierno a dimitir? Salvo que se produzcan situaciones de naturaleza extraordinaria, la respuesta es negativa.


En cualquier caso, la política es así.






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