domingo, 27 de julio de 2014

El imperialismo existe




Nelson Acosta Espinoza

Amigo lector, el imperialismo existe. A lo largo de la historia esta realidad se ha expresado en formas diversas. En América Latina el Tío Sam ha protagonizado diversas aventuras imperiales. Cobijados bajo la "Doctrina Monroe" y el llamado "Corolario Roosevelt" incursionaron militarmente en países como México, Guatemala, Cuba, Santo Domingo, Nicaragua, entre otros. El Corolario Rooselvet, por ejemplo, establecía que si un país americano amenazaba o ponía en peligro los derechos o propiedades de ciudadanos o empresas estadounidenses, el gobierno estadounidense estaba obligado a intervenir en los asuntos de ese país para "reordenarlo", restableciendo los derechos y el patrimonio de su ciudadanía y sus empresas. Este corolario supuso, en realidad, una carta blanca para la intervención de Estados Unidos en América Latina y el Caribe.

Desde luego, los tiempos han cambiado. Ya este tipo de intervenciones no suceden. La actual distribución global del poder lo hace improbable. Existen, si, otras formas de intervención política y económica. Y, Estados Unidos, ya no es la única potencia que ejerce esta vocación imperial. Han aparecido competidores que amenazan su influencia económica y política. La República Popular China, por ejemplo.

El gobierno venezolano ha iniciado una fuerte relación económica con este país. Recientemente renovaron los acuerdos de financiamiento, uno de los cuales incluye un nuevo préstamo de USS$4.000 que Venezuela pagará con 100 mil barriles de petróleo al día. A partir de este convenio, China se convierte el segundo receptor de crudo venezolano, después de EEUU y en su mayor inversionista internacional. Estos acuerdos, se extienden a diversas áreas como, por ejemplo, transporte, tecnología y educación. Igualmente, se espera inversiones destinadas a la explotación de las reservas minerales del país. Si se suma este nuevo fondo binacional a los acuerdos firmados años atrás, se aumenta la dependencia financiera (deuda) de la república a un nivel comprendido entre USS$20.000 y USS$$40.000 millones. En fin, los venezolanos, del presente y el futuro, tendremos que enfrentarnos con un nuevo rostro del imperialismo: el chino.

Si, amigo lector, el imperialismo existe. Y en esta ocasión histórica tiene rostro asiático. Mr. Danger (personaje ficticio de la novela Doña Bárbara), ahora se llama Xi Jinping, Presidente de la República Popular China. Para muestra, este botón. De acuerdo a especialistas del tema, la deuda con China supera las reservas internacionales. Los fondos suscritos entre Pekín y Caracas suman 25.700 millones de dólares, 5.000 millones más que los 20.700 millones con los que cerró el BCV sus reservas el pasado 18 de julio (El Nacional). "28.452 % crecieron las importaciones desde China entre el año 1998 y 2013, dice el Profesor Sergio Arancibia, el financiamiento que nos da ese país está atado a que Venezuela intensifique sus compras de manufacturas a ellos."

En otras palabras, esta nueva relación se inscribe en una compleja red de permuta de carácter dependiente. En cierto sentido, este intercambio se ajusta a las viejas tesis dependentistas. En este caso, Venezuela es la proveedora de una materia prima (petróleo) y China nos envía sus productos industriales. Así se establece un esquema de desarrollo desigual y combinado. Las ganancias de la República de China se transforman en pérdida relativa para el parque industrial en el país.

Aquí en Carabobo se comienza a sentir este deterioro, Su parque industrial se encuentra sumergido en un franco proceso de desindustrialización. Esta calamidad ha sido ya advertida por dirigentes empresariales y políticos. Hasta ahora sus señalamientos no han encontrado receptividad en los ámbitos políticos oficiales.

Pareciera, entonces, que necesitamos un Santos Luzardo que enfrente a esta nueva versión de un Mr. Danger proveniente del lejano oriente.

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