sábado, 3 de junio de 2017

Un ejercicio de imaginación constituyentista Nada Que Perder



Asdrúbal Romero M.

El joven devoraba vorazmente la comida que le había traído un vecino. Se dirigió a mí y me comentó:

-Ya ve usted, señora. Dios provee. ¿Qué me iba a imaginar yo esta mañana que después de pasar todo el día guerreando este buen señor me iba a resolver?

Llegué a las inmediaciones del distribuidor del Trigal pasado el mediodía. Desde el primer momento me llamó mucho la atención la actividad hiperquinética de aquel guerrero de franela, como ahora los denominan, convertido en mi interlocutor. No paraba de guerrear, usando su expresión. Orientaba a los demás, algunos más jóvenes. A veces, les daba órdenes. Pero nunca dudaba en ponerse al frente de las acciones de combate.

-Esta madrugada me levanté a las cinco. Abrí la nevera. Vacía. No había nada de comida. Me tomé un vaso de agua para engañar al estómago y me pregunté qué hacer. ¿Ir a la Universidad? Está cerrada. Aunque la Rectora diga que tiene sus puertas abiertas. Decidí venirme hacia acá. ¡A guerrear!

-¿No habías comido nada en todo el día? –le pregunté-.

-¡Nada! Aquí no hay comida, no hay estudio, no hay futuro señora. Ya no tenemos nada que perder. Gracias a este señor hoy pude comer – volteando su rostro hacia el vecino con gesto de agradecimiento-.

Casi con lágrimas en sus ojos, una amiga me cuenta su experiencia relevante del día. Es muy triste cuando un joven como él te dice que ya no tiene nada que perder. ¿Hacia dónde va este país? –concluye su relato con esta pregunta hacia mí rebosante de angustia-.

Me dijo otra cosa –mi amiga, después de un significativo lapso de silencio-. Una vez lo agarraron los guardias y le molieron a palos hasta cansarse. Participaba en una protesta estudiantil. Los guardias son malos. No es como se dice ahora que se han vuelto malos. ¡Siempre han sido malos! Ese fue el broche de oro con el que cerró mi joven guerrero.

Este breve relato lo concateno con un video visto hace algunos días en una red social. Habla otro guerrero de franela pero este es barinés: “Aquí no estamos representando ningún grupo político. No estamos llamando a la gente que está en la politiquería a que salga a manifestar por las cuestiones que nos están pasando en Venezuela. Somos estudiantes. Somos las personas, las cuales no tenemos insumos, no tenemos comida, estamos cansados, no tenemos trabajo y estamos cansados de este gobierno que nos agobia, que nos destroza y nos trata como animales”. Más adelante en el video, otra voz nos informa que todos eran del PSUV. El grupo termina quemando unas franelas distintivas de su adscripción anterior al chavismo.

No hablan de constituyente. Hablan de la crisis que a mucha gente en este país la está llevando a un estado casi terminal. Ya me lo había argumentado un amigo con buena visión para la política: ¿Tú crees que lo que está ocurriendo en los estados más pobres del interior del país tiene algo que ver con la oposición comandada por la MUD? Aquí se está gestando algo que va a rebasar, por mucho, a los partidos. Se ha insertado en la conciencia colectiva la creencia de que Maduro es hambre y muerte. De que hay que tirar el resto porque, de lo contrario, no tendremos vida. ¡No habrá nada que perder!

En el pasado, el PSUV hizo gala de tener un mejor estetoscopio para auscultar lo que acontecía en la Venezuela profunda. Algo les habrá quedado de esa mejor capacidad. Es muy posible que ellos sepan, mejor que muchos analistas intelectuales de clase media, de ese fenómeno tendiente a crear un tsunami social que los arrollará a todos. Saben que tienen los días contados y que necesitan, desesperadamente, crear un escenario de negociación. Por eso empujan hacia una constituyente que también saben que es inviable. No son lo suficientemente estúpidos como para no saber que es imposible que un 15%, a lo sumo un 20, pueda imponerle al resto del país la celebración de un evento consustanciado con tan graves implicaciones para el futuro de todos y extremadamente vulnerable en las actuales circunstancias. Lo que andan buscando, simplemente, es acrecentar su poder de negociación. Crear las condiciones para que se tenga que pagar un mayor costo a cambio de su salida del poder.

Por eso aparentan correr. La Tibisay, después de regodearse en anuncios de complejos cronogramas para la celebración del Referéndum Revocatorio, ahora se ha inscrito para una carrera de cien metros planos. Mientras los técnicos electorales allá dentro saben que lo hace imponiéndose lapsos inviables para su gordura. Eso poco le importa. Quiere estar en el barco de los que negocien su salvamento. Que sean los maduristas más pendejos los que se queden pagando la abominable cuenta. En simultáneo, los que a la luz de la dantesca realidad pretenden auto enlistarse dentro del chavismo más puro, dudan sobre la mejor vía para desmarcarse. Algunos, paralizados por el temor de verse víctimas en un más que improbable escenario tipo Ruanda.

Para la sala situacional de la cúpula corrupta, los escenarios de uno o más diferimientos para la celebración del día C forman parte del ramillete de opciones manejables. Monitorearán con agudeza esa posibilidad. Por un lado, les brinda la oportunidad de seguir ganando tiempo y, simultáneamente, continuar mermando la energía de la principal columna opositora para que vaya desapegándose de la marcha. Acrecentar su desesperanza, así sea al costo de seguir tiñendo de rojo a la patria con la sangre de los mártires. Pero en la contraparte, continuar bluffeando y elevando la apuesta es jugar con fuego.

En el reinado del nada que perder existe un volcán que ha comenzado a rugir, sin alcanzar, todavía, la energía que le obligue a liberar su magma candente. En cualquier momento hace erupción: el hambre y la impotencia de ver cerrarse todos las vías para sobrevivir con dignidad le nutren diariamente de más energía. Y ellos saben que ya no tienen forma ni manera de evitar eso. Tendrán que hilar bien fino sus posibilidades de manejar el dilema Constituyente versus Negociación a su favor. Porque de llegar al día C, esa será una fecha muy proclive para que esa energía potencial contenida en el lecho del volcán se libere y se una a la otra, que aunque reprimida, se habrá mantenido intacta. De la unión surgirá una tromba, que podría convertirse en tornado con la energía para elevar a estos dinosaurios malignos centenares de metros y ponerlos rabiosamente a girar en el hiperespacio de la nada.

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