domingo, 5 de octubre de 2014

Una constituyente, ¿para qué?


Miguel A. Megias

En los últimos días y semanas hemos leído numerosos comentarios sobre la conveniencia o no de convocar una constituyente. Creo que la mejor respuesta la ha dado el profesor Mires en su artículo “Respuesta de Fernando Mires a Leopoldo López”, publicada en su blog polisfmires.blogspot.com, el 16 de julio pasado. Les recomiendo su lectura o relectura. Hoy, el periodista Vladimir Villegas pone sus argumentos sobre el tapete, y explica la inconveniencia de una constituyente, argumentos todos muy válidos y con los que coincido.

Dice Villegas en su artículo “¿Una constituyente?” lo siguiente: “No hay razones para derogar la actual carta magna y sustituirla por otra. No existe en la Venezuela de hoy un proyecto de país que pueda unificar a los hombres y mujeres de esta tierra como lo puede hacer la actual carta magna. Con todo y sus imperfecciones, que seguramente las tiene, dudo de que en esta coyuntura pueda salir de una asamblea nacional constituyente un pacto social mejor que el actual. Uno de sus defectos es precisamente que no se cumple, que muchos de sus postulados tienen encima el papel celofán, porque no se han aplicado. Y otros, sencillamente, han sido irrespetados e incumplidos. “

Y creo que muchos ciudadanos están de acuerdo con esa posición. Entonces, ¿porque el empeño del partido Voluntad Popular (VP) por seguir el escabroso camino de convocar a una asamblea constituyente? Es que, después de haberlo comentado con varios amigos que saben de política mucho más que este ciudadano, no le vemos “ni pies ni cabeza”. Hay que tomar en cuenta el costo (en tiempo, dinero y recursos) de este inútil esfuerzo en frustración. Esto me hace recordar al señor Artur Mas, el president de la Generalitat de Cataluña que está empeñado en llevar a cabo un referéndum a sabiendas de que el gobierno de España no lo permitirá; arriesgando incluso su propia libertad, pues de seguir insistiendo se le puede imputar por desacato a las leyes. ¿Que impulsa a López, o que impulsa a Mas, en contra de toda lógica? Imposible responder y aclarar, al menos bajo la óptica de la lógica de un ingeniero. En mi opinión, tiempo, energía y recursos mal utilizados.

La constitución venezolana actual, es verdad, tiene sus puntos débiles; como toda hechura humana, es perfectible: sus fallas pueden ser, eventualmente, corregidas, sin necesidad de reescribirla en su totalidad. Para quienes defendemos una Venezuela federal, por ejemplo, el artículo 4 reza “La República Bolivariana de Venezuela es un Estado federal descentralizado en los términos consagrados en esta Constitución, y se rige por los principios de integridad territorial cooperación, solidaridad, concurrencia y corresponsabilidad”. Según esto, la federación estaría garantizada; pero todos sabemos que no es así. Para citar solo un defecto: en la constitución de 1999 se eliminó el senado (el Congreso venezolano solo tiene la cámara baja, la de diputados) que es, en todos los estados federales, el lugar donde se ejerce la representación territorial (en España hay un senado, pero infelizmente, tampoco es territorial). Otro ejemplo: el vicepresidente no es electo, sino nombrado a dedo por el presidente -un grave error pues en caso de falta del presidente asumiría la máxima magistratura una persona no electa. No se ha consagrado tampoco una segunda vuelta, cuando la presidencia no se gana por mayoría absoluta. La reelección indefinida forma parte de la controversia. Y así, hay muchos otros cambios que pudieran ser hechos puntualmente sin necesidad de convocar a una constituyente. De hecho, Chávez modificó un  artículo de la constitución para lograr la reelección por tiempo indefinido tanto para la presidencia como para gobernaciones y alcaldías.

Pero regresando al tema, ¿cual es el empeño de los dirigentes de VP en llamar a una constituyente? Me dice un amigo que es “para diferenciarse de los otros partidos”. No lo se, es una hipótesis que no me atrevo a validar. ¿Será para alcanzar un protagonismo que no tienen por otros métodos? ¿Cuantos venezolanos de pocos recursos -que son una mayoría- estarían dispuestos a apoyar esta aventura cuando sus dificultades son de supervivencia? Sus problemas nada tienen que ver con la constitución, algo muy lejano, sino en como alimentarse en medio de una crisis económica y social donde escasean muchos alimentos de primera necesidad, donde el dinero no les alcanza y donde sobran criminales dispuestos a robarlos y matarlos. No, sus problemas no son la constitución, eso está claro. Y sin el apoyo del sector popular, que es mayoría, el pacto social de una nueva constitución estaría llamado al fracaso.

Sobre lo que si opino es sobre lo inconveniente del momento en que se está llamando a la constituyente. Este es el momento de concentrarse en las elecciones de diputados al congreso, la elección de diputados en el 2015. En el lenguaje de los ingenieros, VP lo que ha hecho es “introducir ruido en el sistema”, impedir que otras opciones se oigan con la necesaria nitidez. Créase o no en la imparcialidad del CNE, lo inmediato, lo inminente es la selección de los candidatos a diputados para la elecciones previstas para el 2015. Todo lo demás, por muy “salida democrática” que luzca, debe quedar fuera de foco, fuera de los grandes discursos. Si la oposición logra capitalizar el descontento popular (que lo hay, y mucho), si se logra una mayoría importante y se llega en verdad obtener las tres cuartas partes del total de diputados, bien puede esa nueva asamblea propiciar, en su momento, el cambio en los artículos de la constitución que sea necesario reformular.

Muchos analistas opinan que la expectativa de Leopoldo López, con el impulso que le dió a “la salida” fue ingenua y carente de experiencia política. Que el pueblo desfavorecido no participó, sino en muy pequeña medida, en las guarimbas y otras expresiones de descontento. Que se entregó al gobierno (cosa extraña, nada menos que su enemigo mayor, a Diosdado Cabello) creyendo que éste, presionado por las manifestaciones, iba a soltarlo muy pronto. Craso error. Y los errores, en política, se pagan caros, muy caros. La única posibilidad de que Leopoldo (y los demás presos políticos) puedan salir en libertad es que un nuevo congreso electo tenga suficiente músculo como para torcerle el brazo al actual gobierno. Lo que VP debe hacer, si en verdad quiere liberar a su lider, es concentrar esfuerzos en lograr a una mayoría amplia en el Congreso y en rezar porque eso ocurra, y no en propiciar desviaciones costosas y a destiempo, como lo es la llamada a una constituyente. Como dijera el recién electo Jesús (“Chuo”) Torrealba, nuevo secretario de la MUD, “si, hay un plan para sacar a Leopoldo de la cárcel: las elecciones de diputados de 2015”. Un consejo a los amigos de VP: no desperdicien su tiempo, energía y dinero en empresas que lucen fútiles: concéntrense en conseguir mayoría amplia en el congreso.

Nos alegraron las palabras del diputado Cristóbal Fernandez Daló, quien en su reciente presentación en el Foro Social de Carabobo afirmó que desde su posición, ya fuera de la secretaría de la MUD, defendía la posición de buscar el consenso para ir a las elecciones parlamentarias de 2015 con una oposición unida y dispuesta a conseguir mayoría en el congreso. Y que aunque respeta la posición de VP, tampoco él la comparte.

Finalmente, respondo a mi propia pregunta: una constituyente es un mecanismo demasiado complejo como para que sea invocado con ligereza. Los cambios requeridos a la constitución actual bien pueden ser hechos sin tanto esfuerzo. En la distancia, me luce como la pretensión de matar un mosquito con una bala de cañón. Seguro que se falla...


6 comentarios:

6tel dijo...

Efectivamente al pueblo hay que hablarle en términos concretos sobre en qué le beneficia una Constituyente dentro de su cotidianidad. Yo agregaría que observo con mucha desconfianza la redacción de una nueva Constitución con el daño institucional (legislativo y judicial) que ha producido la mayoría roja en la Asamblea Nacional. Es como tentar al diablo con una nueva oportunidad, para seguir retorciendo leyes a favor de los enrredos en que muchos de los rojo-rojitos están metidos. Hablar de ganar espacios en la asamblea es otra cosa, y creo que es a lo que se debería apuntar antes de andar contando pollos que no han nacido.

Anónimo dijo...

Apreciado Profesor y amigo, me gusto mucho su articulo y lo comparto plenamente. Fuerte abrazo. Raul Storey

Anónimo dijo...

Efectivamente comparto el analisis, NO A lla constituyente, por inconveniente y peligrosa, en todas partes el gobierno de turno gana las convocatorias a constituyentes y el problema de fondo en Venezuela no se deriva de la constitución, más bien se debe a su falta de cumplimiento

Asdrubal Romero dijo...

Un análisis muy de ingeniero, pero incontrovertiblemente válido. Excelente Miguel. Comparto plenamente tu análisis. Asdrúbal. Tu ex presidente Te acuerdas de él?

La Braga Azul dijo...

La Asamblea Nacional Constituyente es un arma que hay que analizar con sumo cuidado, por sus consecuencias políticas, y no por razones adulcoradas -o no sé cómo denominarlas-, de que tenemos una carta magna muy buena y lo que hay que hacer es cumplirla. Esta revolución se ha establecido por la vía constitucional, por supuesto con una buena dosis de violaciones conocidas por todos. Pero legalmente, por ejemplo, hemos perdido nuestra autonomía universitaria, cosa que he analizado ampliamente y que cada día veo corroborada en la práctica, sin que algunos aún no quieran ver.
Lo mejor será invitarlos a leer mi opinión más detallada sobre este tema, escrito en LA TAGUARA EXQUISITA con el nombre: Asamblea Nacional Constituyente (Parte IV) del 28 de marzo de este año. Un saludo para todos.
http://octavioacostamar.blogspot.com

(he intentado infructuosamente copiar el código exacto de la publicación)

La Braga Azul dijo...

Corrijo: "...sin que algunos aún quieran ver."