sábado, 11 de marzo de 2017

Restaurar o transformar el modelo político republicano


Nelson Acosta Espinoza
Nuevamente la Universidad de Carabobo sirvió de escenario para la institucionalización de la Cátedra Rectoral sobre Descentralización y Federalismo “Ramón J, Velásquez”. Utilizo el vocablo nuevamente porque ya en el año 1986 esta institución, bajo el rectorado de Gustavo Hidalgo y con el apoyo del Dr. Ramón J. Velásquez, organizó un Simposio Nacional sobre la Reforma del Estado. Desafortunadamente, las recomendaciones y conclusiones de este evento no fueron atendidas debidamente por la clase política. Es bueno recordar que la Comisión Presidencial para la Reforma del Estado (COPRE) había advertido el peligro de un golpe de estado en caso de que no se procediera a una reforma sustancial del estado venezolano. Los acontecimientos posteriores probaron la certeza de este augurio.

He iniciado este breve escrito con este recordatorio porque, a mi juicio, el país se encuentra en la actualidad ante una encrucijada parecida a la que confrontó al inicio de la década de los años noventa del pasado siglo. En cierto sentido pudiéramos resumir esta disyuntiva como la escogencia entre restaurar o transformar sustantivamente los poderes públicos del país. Voy a intentar explicar este dilema.

En principio debemos admitir que estamos en presencia del agotamiento de un modelo republicano de la política. Lo que pretendo enfatizar es lo siguiente. Lo sustantivo en la actual coyuntura no es derrotar electoralmente al actual régimen político. Desde luego, que esta es una condición necesaria, pero no suficiente. Por ejemplo, ganar las elecciones y restaurar el viejo modelo republicano constituiría un grave error político e histórico. En este sentido, observo con preocupación que un cierto electoralismo impregna con su lógica la conducta de la mayoría de los actores políticos democráticos en la actualidad. Y esta consideración de naturaleza táctica tiende a oscurecer el horizonte estratégico de la política. En otras palabras, en sus aproximaciones electorales estos actores reproducen viejos esquemas ya agotados. Y, en cierto sentido, se inhiben de diseñar y proponer un nuevo proyecto democrático. Quizá esta circunstancia ayudaría a explicar, por un lado, cierta desorientación presente en la conducción política de parte de la dirección democrática de la oposición y, por el otro, el relativo grado de desconcierto existente en la mayoría de la población opositora. Resumiendo, creo posible caracterizar estas conductas electoralistas como desviaciones de naturaleza restauradoras. Intentan reproducir lo ya vivido políticamente.

Ahora bien, iniciamos este breve escrito con una mención al Simposio Nacional sobre la Reforma del Estado realizado en el año 1986. Esta actividad y las reflexiones que se llevaron a cabo en Comisión Presidencial para la Reforma del Estado (COPRE) constituyen puntos de referencia obligados para la construcción de una opción política estratégica y renovadora para el país.

¿Dónde ubicar, entonces, el carácter transformador y estratégico que debería expresar la opción democrática? ¿Qué propuesta le otorgaría un carácter novedoso a este proyecto democrático? Estas interrogantes constituirán puntos de partida a la reflexión que desarrollará esta nueva unidad rectoral de investigación que se instituyó el día 9 de marzo en el Salón de Sesiones del Consejo Universitario de la Universidad de Carabobo.

Desde luego, descentralizar y federalizar son los vectores que deben guiar las propuestas de cambio del sector democrático. Hay que traducir estas líneas de acción en forma sencilla para que puedan formar parte de la oferta política y electoral de este sector. En fin, de lo que se trata es intentar conformar un nuevo relato político que pueda comunicar en forma natural esta nueva opción política.

Elaborar esta narrativa será uno de los propósitos de la Cátedra Rectoral sobre Descentralización y Federalismo “Ramón J. Velásquez”.

Sin lugar a dudas, la política es así.


1 comentario:

Jorge David Linares Angulo dijo...

De acuerdo con lo que dice. Pero pienso que en próximos artículos pudiera ahondar más en el cómo descentralizar y federalizar. Por otra parte, y le ruego me disculpe, me parecen innecesarios, confusos y decisivamente snobistas términos como "relato" y "narrativa". Es esa moda de la renovación a juro que, superficial y adjetiva, atenta contra la naturalidad y se torna hueca.